miércoles, setiembre 06, 2006

4.3. Construcción de la autoimagen

4.3 Construcción de la autoimagen

Los efectos de la intervención psicosocial en relación a la construcción de la autoimagen, se evidencian con elocuencia y claridad en el discurso de las participantes. Se trata de una dimensión que ha sido transformada en el proceso y que tiene como fundamento y catalizador, la relación establecida con el apoyo familiar. Esta transformación se verifica, al menos, en los siguientes aspectos:

[1] El habla de las entrevistadas permite acceder a una autopercepción de mujeres esforzadas, luchadoras y emprendedoras, personas de trabajo y con una gran capacidad para salir adelante. Pueden verse a sí mismas como el resultado de un trabajo dirigido a la transformación de la autoestima, que se desarrolla a partir de la relación que crean con los apoyos familiares. El sentimiento de reconocerse y de valorarse, de construir una imagen de si mismas, está estrechamente vinculado con la apertura hacia ciertas oportunidades de mejoramiento de las condiciones económicas, las que influyen transversalmente en el sentimiento de gusto y satisfacción por la vida. Hoy se ven como mujeres de personalidades fuertes que se nutren con la fortaleza que han conservado a lo largo de sus vidas y que se han visto potenciadas en el tiempo que participan del programa.

“Yo hoy día me siento con fuerzas, con fuerzas de luchar, con fuerza, con fuerza, con, con ganas de vivir igual, antes no la tenía. Eh, me quiero más, hoy en día me quiero más. Antes reconozco que no me quería, hoy en día me quiero más. Y el hecho de quererme yo: quiero a mis hijos, eh, quiero lo poco y nada que tengo. Esto me ha servido mucho, el hecho de darme cuenta que estoy viva.”(GF Talcahuano-Penco u-e-a)

[2] La valoración personal aparece como un eje de significado al reportar sobre la autoimagen, una revaloración que les permite recuperar un lugar o reposicionarse dentro del núcleo familiar, en el entorno comunitario, y muy especialmente respecto su pareja:

“... pero estoy bien agradecida del programa y a ella que llegó en un momento que estaba super mal, super mal psicológicamente super mal, estaba con una depresión terrible y salí adelante con ello y ha valorizarme yo misma, porque yo no me quería arreglar, yo apuradito me lavaba por donde se vio, no estaba ni ahí por salir, me arreglaba un poco para salir a reuniones de los niños, pero estoy bien agradecida porque llegaron en un momento que yo estaba super mal y gracias a Puente soy la que ando ahora así arreglada con optimismo, los problemas un rato pero los dejo en la casa, salgo nadie me ve como andaba antes que lloraba, que así unas ojeras, ahora todo el mundo en mi pasaje me miran y me dicen pucha que cambió, me ha cambiado harto la vida.” (huechuraba – Conchalí adultas)
“No, si yo me asustaba, me ponía a llorar y con eso las tenía toda. No po’, ahora me defiendo”.(Curacaví r-e-m-b)

La revitalización de la subjetividad que pasa por el reconocimiento externo, el auto reconocimiento, por el aumento de sus capacidades relacionales con las instituciones y la comunidad, generan en las participantes un empoderamiento en el ejercicio de sus derechos.

“y sabe que yo con ellos he aprendido a valorarme porque yo era de esas que de mi casa y de mi casa y nada mas, no era esposa pero era mamá, claro uno se preocupa de ser mamá y dueña de casa pero se olvida de uno, claro yo no tenía tiempo para mi ni para mi persona, …. aunque nosotros tenemos casa pero siempre es que estar haciendo un arreglo, …. y mi esposo tampoco se daba cuenta de que yo existía y no se preocupaba si yo estaba bien o si necesitaba algo y él tampoco como que de daba cuenta que yo también necesitaba, entonces eso yo lo viví por treinta años de matrimonio, entonces ahora ….. pero eso para mi es importante, quizás para el resto no es importante pero para mi como persona si lo es, yo ya no me siento la misma persona, como que sobre viví, porque estuve mas de treinta años como sirvienta y ahora me arreglo para mi.” (GF Rancagua-Machalí u-i-a)

Con todo, esta transformación experimentada en la forma de auto percibirse, devela un sujeto femenino con mayor disposición para enfrentar los desafíos de superación; un tono psicológico optimista reemplaza la impronta catastrofista, negativa y demandante que acompaña a muchas mujeres al inicio de la intervención.

“...hacia poquito que había muerto el papá y un hermano. Es que mi papá se tiró al canal y mi hermano le dio un ataque, lo trajeron del hospital y llegó a puro morir, el mismo día que mi papá se tiro al canal, así que los dos juntos......... Entonces cuando llegó la Carola (apoyo familiar) yo no la quería recibir. Después me dijo ella ‘mire si no es nada de otro mundo, vengo una vez a la semana, o cada 15 días, conversamos’, y me hizo tan bien... “
(Doñihue r-i-a-m)
La observación externa atribuida al “apoyo familiar” tiene efectos diversos en el ejercicio de introspección y desenvolvimiento personal de las jefas de familia; en su mayoría, testimonian y confidencian reflexiones que les permiten hoy disponerse positivamente para conquistar objetivos que pasan por el autocuidado hasta la consecución de logros económicos altamente gratificantes.

Un relato de confidencia, dolor y expresión de gratitud evidenciado en esta entrevista, permite observar la incidencia del “apoyo” representando la intervención personalizada del programa y el consecuente proceso que habilita para la recuperación de la disposición vital y anhelos personales. En muchos casos, esta presencia es señalada como un agente inesperado y también bienvenido; alguien que insistió en disponer una nueva energía para la familia impactada positivamente desde su aparición.

“Entonces, como le digo, yo me sentía podrida, pensaba que el mundo se iba a terminar ya y yo no estaba en cuenta, incluso yo decía cuando hacen los censos a lo mejor yo no estoy ni en ninguna parte. Me sentía abandonada, vieja, sola y como que me enfermaba, después me daba depresión, he temido hasta la muerte, no le digo las veces. Y ahora para ná, porque no me alcanza para la depresión. Estoy aquí y un helaito más que sea vendo, yo cerré anoche, porque anoche abrí, a las dos de la mañana. Iba y me afirmaba en el quiosco y lo miraba y lloraba. Dios mío, bendice a toda la gente que opinó para darle esto tan grande a uno, porque esto uno lo agradece pero de adentro, no puedo andar diciendo gracias, gracias, gracias, no, se raya el disco. Pero uno lo agradece del fondo del alma.”(Doñihue r-s-m-b)

La fuerza, la alegría, la reafirmación de sí misma en oposición al anonimato del pasado, distante de aquella personalidad difusa que, lejos de reconocerse se percibió sin atributos para la vida por la imposibilidad de generar a partir de sueños, sometida al estigma de no distinguirse, de no establecer territorio desde el cual “darse valor” y “valorarse”.

“A mi el curso, y el proyecto, por ejemplo me han ayudado a despejarme y sacarme mis cosas de adentro, como que yo de repente me encierro en mi, y pucha yo a mis amigas no les cuento estas cosas, porque yo de repente les cuento y como que la envidia es como que ellos me dieran malas vibras, y como decir me va todo mal, entonces igual, como que las señoritas que vienen, yo les cuento, les digo,... y a la vez, ellas con una palabra que ellas me dicen como que yo me siento bien y digo pucha yo tengo que seguir adelante y no tengo que dejarme vencer...” (Bulnes r-i-m-m)

[3] Relacionado con los efectos en la construcción de la autoimagen, el estar vinculada al programa se experimenta de modo ambivalente: es una ventaja y es una desventaja. Por un lado sienten la seguridad de estar respaldadas, protegidas, apoyadas por el programa y eso fortalece su autoimagen.

Por otro lado, en algunas instituciones y servicios, y hasta en sus propias comunidades se sienten discriminadas. En los servicios porque la calidad de beneficiarios preferentes, pareciera incomodar a los funcionarios, en la comunidad, porque son percibidas como privilegiadas por el Estado en el acceso a un conjunto de servicios que están vedados para las familias que no están adscritas al programa. Esta ambivalencia no se alcanza a resolver en el habla de las participantes, permanece como una tensión que atraviesa varios grupos focales y entrevistas:

“Yo creo que igual a mí me tienen envidia, si yo paso por la calle no me saludan si yo no saludo y yo pasó no más.”

“Para pedir una casa del hogar de cristo, no podis decir que soy del programa puente porque no te ayudan, tienes que pagar todo.”
(GF La Pintana-El Bosque u-s-a)

La casa y el cuerpo revelan de sí misma aquello que se alcanza a construir. Se construye desde el auto valoración, que forma parte de lo aprendido y heredado de la familia y es posible apreciar desde aquí el tránsito logrado por las beneficiarias en este sentido, asomadas a la nueva visión de sí, por el ejercicio de empuje y poder experimentado en el marco del programa. Esta ha sido la oportunidad para ubicarse como el arranque que activa sucesos propios y, a partir de allí, impregna de oportunidades y conquistas a su descendencia, reparando significativamente su casa, cuerpo y toda ella.


Þ Pertenencia ecológica

Respecto de esta característica, no se observan diferencias significativas en los efectos de la intervención psicosocial sobre la construcción de la autoimagen. Tanto en el discurso de las participantes que residen en sectores urbanos como aquellas que viven en zonas rurales, es posible verificar un cambio en la percepción de sí mismas. A veces más explícita, otras más implícitamente, el habla individual y el habla grupal se despliegan para dar cuenta de estos efectos:

“más personalidad, igual antes me daba vergüenza vender, pongámosle gente extraña que pasaba, gente conocida no es tanto, pero gente extraña uno dice “Buenas tardes, que se quiere servir, hay galletitas…” Entonces uno va criando su personalidad más de lo que uno quiere, a veces la persona empieza de a poquito. Eso es: la personalidad” (Penco u-s-j-b)

“No, porque uno andaba mas decaída, sin ánimo, igual uno hacía sus cosas porque tenía que hacerlas pero por obligación, sin ninguna motivación y ahora hay mas adelanto y además que a uno le enseñan, porque antes nunca habíamos tenido esto de esta conversando así, nunca se hacía, por eso uno tiene experiencia, y yo he aprendido por eso porque yo he tenido varias entrevistas y uno va aprendiendo, antes era como un animalito acorralado en su casa así era.” (GF Doñihue-Coltauco r-s-m)


Þ Estado en el Programa

Según la categoría “estado en el programa” es posible verificar una diferenciación en los efectos de la intervención psicosocial, respecto de la construcción de la autoimagen. Se trata de una diferenciación esperable, dado que los efectos del trabajo psicosocial son graduales. En este sentido, las mujeres que están en etapa intensiva, observan un efecto aun discreto respecto de esta dimensión. Su autoimagen está muy influenciada por una situación prolongada de precariedad y vulnerabilidad. Y por una forma tradicional de relacionarse con el Estado, desde una perspectiva dependiente y demandante.

“Para mi todo el tiempo ha sido igual no más. Yo todo el tiempo he sido de la casa. Ahora, desde que me están ayudando he cambiado un poquito... porque a veces, de la platita que me están dando, a veces he cambiado algo para la casa, que a veces he estado al tres y al cuatro” (Santa Cruz u-i-a-m)

En el otro polo, el habla grupal e individual de las mujeres que están en etapas más avanzadas del programa, deviene categórico para afirmar los efectos en su forma de verse a sí mismas. Una voz elocuente que advierte los motivos del cambio y las repercusiones que esta transformación genera, en su forma de relacionarse con las demás personas y las instituciones.

“Sí, igual nos han ayudado harto, consejos, más llegada a la municipalidad, porque antes me daba miedo ir, porque eran super malas para atender, ahora no. Yo antes decía soy de Puente y ahora me atienden, agarra como más valor, lo mío no es andar discutiendo ni nada pero hacer valer nuestros derechos. Perdimos el miedo.” (GF Lampa r-s-a)

Se hace presente el reconocimiento explícito sobre un estilo de relación con las instituciones, que está marcado por la verticalidad y el ejercicio abusivo del poder. Al perder el miedo, emerge una mujer que demanda con propiedad sus derechos y establece una nueva forma de diálogo con los servicios públicos. Perder el miedo es ganar libertad; libertad de expresión, libertad de aparecer como sujeto de derecho, libertad de emerger en calidad de ciudadanas.


Þ Tramo etáreo

Esta categoría determina un tipo de discurso diverso respecto de la construcción de la auto imagen. En la percepción de las mujeres adultas jóvenes y adultas, los efectos están asociados al incremento de la autonomía, al establecimiento de relaciones de reciprocidad con sus parejas, y a una nueva forma de relacionarse con las instituciones. Aparece una mujer fortalecida en sus capacidades que, mediante el apoyo psicosocial y la capacitación en oficios, se apropia de espacios antes vedados por su condición femenina y popular. Esta transformación es atribuida al programa en un ejercicio de comparación respecto de sí mimas, antes de comenzar el proceso y de las demás mujeres de su entorno, que no están adscritas al programa. El discurso devela una sensación de satisfacción por el reconocimiento propio y ajeno de este “despertar” que experimentan sus potencialidades, habilidades y sensibilidad. La oferta del programa es consignada en el habla femenina como una apertura hacia nuevas oportunidades:

“Es que soy tímida. No se por qué, pero ahora ya no. Me ayudó harto también cuando estuve en los cursos de costura, en el curso de cocina…como que uno va conociendo, va relacionándose con más persona y ahí uno va cambiando esa tímidez. Así que no, ahora ya no... unos 3 años atrás, super tímida pero ahora ya no” (San Carlos r-s-j-b)

Las mujeres adultas mayores expresan un tipo distinto de efecto en la construcción de la auto imagen. Aquí aparece la noción de una apertura hacia el mundo social, el gusto por las actividades colectivas, la ruptura de la rutina doméstica que las marcó y determinó durante toda su vida. Este descubrimiento de un ámbito que posibilita nuevos vínculos y nuevos conocimientos, ejerce un segundo efecto que potencia la capacidad de desarrollar nuevas actividades económicas tendientes a mejorar la calidad de vida:

“a unos cursos que hicieron por el programa Puente, yo aprendí a leer, pero a mi me ha servido mucho, eso, yo no salgo a ninguna parte, en mi casa no más, yo no voy a bailes a nada, hago lo de la casa, lavar, planchar, hacer las cosas y nada más, entonces cuando fue esta niña acá a la casa fui a un programa que vinieron de otro país, por este programa me han llevado a hartas partes. Por el curso nos llevaron a Punta de Tralca, nos hicieron un almuerzo fueron todos con nosotros lo pasamos super bien, a mi eso nunca se me va a olvidar porque fue algo super grande que uno jamás lo iba a hacer, y gracias al presidente y al trabajo que se está haciendo con el programa Puente.” (GF Curacaví-María Pinto r-e-m)


Þ Desempeño en el Programa

La categoría “desempeño en el programa”, determina la expresión de dos situaciones polares respecto de los efectos en la construcción de la auto imagen. En el polo positivo, las mujeres de buen desempeño observan un efecto conciente y profundo de transformación o de potenciamiento, de una imagen caracterizada por el poder. Mujeres que han experimentado un cambio sustantivo en su forma de ser y de verse, respecto de ellas mismas y también respecto de los demás:

“Si porque antes el hombre hacía lo que quería y la mujer le obedecía y ahora la mujer manda y si no le gusta lo hace no mas, peor para él, porque yo ahora gracias a la señorita Lorena que ha conversado tanto con migo, me ha sacado tanto adelante como que ahora me salen con mas fuerzas las palabras, porque antes yo me humillaba, lloraba, no comía, y antes mi marido no dejaba que me arreglara y si me arreglaba me decía que si ya iba a ir a ver al otro, ahora no señor, ahora me arreglo y si ahora tengo que salir le digo tengo que ir a tal parte porque tengo una reunión y voy, antes no, que donde vas a ir, con quién vas a ir, que a qué horas vas a llegar.” (GF Malloa-Rengo r-e-j)

En el otro polo, en las mujeres que observan un mal desempeño en el programa, se constata un bajo o nulo efecto en la construcción de la auto imagen. Se produce una impermeabilidad al proceso de intervención psicosocial, que redunda en la continuidad de una auto percepción marcada por la victimización, donde las atribuciones de causalidad que transitan por cuestiones de orden estructural, la mala suerte, la imposibilidad del cambio. Cabe señalar que las participantes que observan un mal desempeño en el programa, observan un daño social mayor. Son mujeres que han experimentado el abandono, el alcoholismo de la pareja o los padres, la violencia, el analfabetismo, los problemas de salud física y mental y la marginación social, contribuyen a consolidar una historia personal caracterizada por la vulnerabilidad:

“Sí, pero es que a mí no me gusta compartir mucho con otra gente, no me meto con nadie, no tengo problemas yo con los vecinos ni los vecinos conmigo, pero no sé ahora que entré en edad me y por lo que me pasó, tengo como una espina, estoy así como decaída, a veces pienso sola, me dan ganas de llorar sola y lloro sola a veces porque yo estoy acostumbrá a trabajar, más que me duelen mis piernas, y no me da a mí sola pa’ pagar las cuentas, entonces yo pido fia’o incluso le estoy debiendo con la pensión le cancelo” (Peñalolén u-e-a-m)