miércoles, setiembre 06, 2006

4.4. Proyecto de vida personal y familiar

4.4 Proyecto de vida personal y familiar

Proyectar la vida personal y familiar no es un ejercicio fácil para la mujer en situación de indigencia. La práctica cotidiana marcada por la necesidad de subsistencia –a veces de sobre vivencia- demanda un volumen tal de dedicación y energía, que resulta casi imposible anticipar los sentidos más allá del próximo día. Menos aun si su vida ha estado marcada por el desencanto y la desesperanza de ver una y otra vez, sucesivos “proyectos” frustrados. Mucho menos, entonces, si por proyectarse entendemos un ejercicio que implica establecer metas, objetivos, plazos y procedimientos.

[1] Atreverse a mirar hacia adelante, poner la energía y los recursos en el futuro, recuperar o ganar la confianza y la esperanza e incluso la posibilidad de soñar, aparece como un primer efecto significativo que se ha producido a propósito de la intervención psicosocial:
“Proyecto de vida” ,como efecto esperado por este estudio, “el anhelo” como efecto alcanzado.

“...eso mismo el sueño de cada mujer, de tener tu casa, es lo primero.”
(GF La Pintana – El Bosque u-s-a)

“...A mi me gustaría trabajar y tener mi casita, es mi sueño y la educación de mi hija.” (GF San Carlos – San Nicolás u-s-j)

[2] Aquellas mujeres que sí disponían previamente de esa disposición e intención de futuro y que plantean su proyectos desde el registro de los anhelos, depositaban la responsabilidad de su materialización en la suerte, la divinidad y también en la perseverancia. Pero desde el registro de los anhelos y el deseo, la viabilidad y sustentabilidad resulta muchas veces precaria. Aquí verificamos un segundo efecto del programa: el tránsito desde el sueño al proyecto. Se ve posibilitado por la sucesión de logros alcanzados durante la intervención, principalmente los relativos a las condiciones mínimas. Se produce un quiebre en la repetición de la frustración, la sorpresa. La satisfacción del éxito genera una nueva disposición subjetiva y objetiva para proyectarse al futuro:
“Mi anhelo personal es que me salió el proyecto del FOSIS, yo tengo mi negocio le ruego a Dios que me vaya bien pronto voy a tener mi casita también.” (GF Huechuraba – Conchalí u-e-m)

“y ese es mi sueño mi anhelo tener mi casa, salir a delate ayudar a mis hijas y yo mas adelante sacar mi cuarto medio porque antes fui muy mal juzgada por mis viejos por no haber sacado mi cuarto medio por haber quedado embarazada y por eso me gustaría terminar la enseñanza media antes de que mis viejos me dejen y decirles vieron aunque vieja pero pude sacar mis estudios” (GF San Francisco – Graneros r-i-a )

“poder trabajar y aportar p’a mi casa, para poder terminarla, terminar de forrarla bien. Tenerla abrigadita p’al invierno, porque siempre antes me preguntaban que sueño tenía yo y era tener mi casa el único sueño que tenía yo, y ahora mi sueño es poder que mis hijas estudien, que mi esposo tenga trabajo porque así poder comprarse las cosas, y yo también poder trabajar pa poder ayudar.” (Talcahuano u-e-a-b)

El anhelo de la casa propia se transforma en proyecto, cuando se abre la libreta de ahorro para la vivienda y se recibe e incorpora la información sobre la postulación, los llamados, los puntajes necesarios. El anhelo de la educación de los hijos se torna proyecto cuando la familia recibe apoyo materializado en una matrícula, una beca, el uniforme, los útiles escolares. El anhelo de la estabilidad económica se torna proyecto cuando la mujer se capacita para el mundo laboral, nivela sus estudios o inicia una microempresa, un pequeño negocio. Una motosierra, una máquina de cocer, adquieren un significado que está mucho más allá de lo exclusivamente material. Es un objeto que se codifica como oportunidad concreta de proyección:

“Yo voy al banco ahora, a abrir la libreta para la vivienda, estoy en el comité de allegados, abrí una cuenta de ahorro, lo que nunca había hecho.”
(GF Talcahuano – Penco u-e-a)

“Bueno, como la otra vez le dije mi sueño es dejar mi quiosco bien puesto, con un capitalito, para dejárselo para que mi familia siga agradeciendo a esta oportunidad y sigan tirando para arriba y digan el Puente se portó tan bien, le dio a mi mamita, mi mamita lo conservó y lo dejo a nosotros y nosotros le vamos a dejar a los hijos y así la familia siga disfrutando de este beneficio tan hermoso.” (Doñihue u-s-m-b)

[3] Una primera aproximación al habla de las participantes, podría sugerir que no tienen proyecto personal, sino que el proyecto familiar las absorbe e invisibiliza. Basta profundizar un poco en el discurso para descubrir que es, principalmente la mujer, quien protagoniza ese proyecto y que si bien su impacto y beneficios recaen en la descendencia, la movilización, el empeño y el despliegue es responsabilidad suya:

“... nos fueron a encuestar a nuestra casa y que rico que el programa nos fue a ver y empezamos hacer proyecto de que si nos ayudaran a poner un negocio y trabajar independientemente porque mi marido es amasador y con la ayuda desarmamos el comedor y nos pusimos a hacer pancitos amasados, y nos gustaría pero a futuro poner un negocio, y porque no montar mi propia empresa, trabajar en mi casa y con toda mi familia, uno también tiene que pensar en la vejez yo ahora tengo cuarenta y nueve años y en diez años mas voy a tener cincuenta y nueve y yo no se que es lo que me espera mas adelante, porque yo ahora vivo con mis hijos pero no se si después voy a contar con ellos, entonces por eso quiero instalar mi propio negocio o empresa.”(GF Rancagua – Machalí u-i-a)

[4] Otro efecto que se puede verificar, aunque en menor grado que los anteriores, es el de “aterrizar” los anhelos y aspiraciones en cosas más concretas y alcanzables. Metas más próximas, de corto y mediano alcance, hacen que las mujeres se planteen desafíos que les permitan logros más inmediatos. Y este camino ya comienza a ser recorrido e internalizado por algunas participantes.

“Y así, de a poco, ir surgiendo y tratar de tener en eh, la misma casa una librería- bazar, es mi sueño.” (GF Chiguayante – San Pedro de la Paz u-i-m)

Los proyectos y anhelos personales parecen estar moldeados por la biografía personal. Generalmente se plantean como una reparación transgeneracional de aquello que no tuvieron y lo que no fue a través de sus hijos. En esta dirección, ellas busca entonces, un mínimo de seguridad, estabilidad, certidumbre, una plataforma que sustente a sus familias, concretamente a sus hijos.

“Me gustaría que mis hijos tengan todos los estudios, tener cosas, no tener deudas, tener un negocio donde yo pueda vivir tranquila, porque uno siempre esta con miedo de que va haber reducción de personal y puedan echar a mi marido, uno siempre esta con ese miedo, ver bien a los hijos, que estén casados” (GF Doñihue- Coltauco r-s-m)

[5] Se produce una conexión de sentido entre el proyecto de vida, y los efectos observados en lo relativo a la construcción de la auto imagen. Aparece con fuerza la necesidad de acceder a un trabajo fuera del ámbito doméstico, no renunciando a estas tareas y ese rol, sino que complementándolo.

El habla femenina devela una aspiración profunda de tener una actividad laboral estable que les permita mayor estabilidad económica, pero también está asociado discursivamente a la posibilidad de desarrollarse integralmente como persona, al despliegue de la subjetividad, en alguna actividad que les permita ser creativas e innovadora.

“Si también no me dejaba trabajar, pero ahora las mujeres estamos más liberal, pero también si uno trabaja es para ayudarlos a ellos, para salir adelante, así que ahora no me dice nada.”
(GF San Francisco – Graneros r-i-a)

“Claro, le dan esa plata para que pueda trabajar y de ahí en adelante usted empieza a surgir, es para que tenga un mejor futuro, para eso es ese dinero.” (GF San Fernando – Chimbarongo u-s-m)
Con todo, cada anhelo, aspiración, o proyecto, está contenido por un deseo mayor. Una visión de futuro que contiene y orienta los logros obtenidos y por obtener; la capacidad de anticipación está instalada en el deseo y el propósito de surgir, salir adelante, “tirar p’arriba”, progresar. En ese dominio, el de la superación, se despliegan los proyectos personales y familiares.

La intensidad emocional habita los relatos - reconocido tránsito de progreso -, el esfuerzo y la lucha que obtienen el premio deseado, un camino descrito en la interacción de expectativas recogidas en las participantes y proyectos propuestos por el sujeto “apoyo”, promotor de perspectiva programada para mujeres que encarnan familia y sintetizan en el sueño propio el de hijos, esposos, nietos, hermanos e incluso abuelos; la expectativa de hacer, terminar, alcanzar, llegar, ganar, prosperar, empujar, obtener, conseguir, concretar, avanzar. Para cada deseo, necesidad y propósito hay respuesta, los recursos disponibles y señalados para completar una secuencia de carencias distribuidas por años en la vida urbana y rural sin distinción.


Pertenencia ecológica

La característica “pertenencia ecológica” no incide significativamente en la definición de un proyecto de vida como efecto de la intervención psicosocial. La producción discursiva permite acceder a un nivel de efectos que no distingue lugar de residencia. Se trata de un efecto significativo para las mujeres de los sectores rural y urbano.

Las mujeres del campo y la ciudad comparten anhelos de casa propia, trabajo para ellas y sus maridos, educación para los hijos y estabilidad económica.

Sin embargo es posible verificar una distinción sutil respecto del eje motivacional que articula esas proyecciones. Mientras las participantes que habitan en el sector rural organizan su visión de futuro en torno la “ayuda” material del programa, las residentes en la ciudad lo hacen en función de las propias capacidades desarrolladas a propósito del programa. Podríamos decir que el proyecto de vida de las primeras se despliega a partir de la asistencia y el de las segundas a partir de la promoción:

“Si a mí me gustan las flores, yo soy fanática de las plantas. Yo tuviera un invernadero, haría plantas pa’ vender, un invernadero de puras plantas. (…) Soy fanática, mi mamá me dice: “vos tan buena mano que tenís…”, porque ella a veces me daba patillas de flores, a mí me florecen y a ella se le secan, y después tengo que estarle dando de las mías (…) Pero es que no tengo un… uno tiene que tener un terreno pa’ poder hacer invernadero, y no tengo (El Monte r-s-a-m)

“Entonces ahora yo quiero tener una casa pero a nombre mío, y sola, o sea, como separada… Y para eso voy a trabajar,…” (Rancagua u-i-a-b)


Þ Estado en el Programa

El “estado en el programa” permite verificar diferencias significativas en la construcción del proyecto de vida. En el habla de las mujeres que se encuentran en la etapa intensiva, especialmente en las primeras sesiones, el proyecto de vida aparece en clave de deseo o anhelo, y su materialización se hipoteca, fundamentalmente, en aspectos externos como la suerte, la divinidad o la posibilidad de recibir un beneficio desde alguna agencia pública o privada.

“El programa Puente nos ayude harto, eso, eso es lo que queremos. De ahí no molestamos más. Si nos quieren traer ella cualquier cosa, cuanto más sería, si mucho mas no me va a aguantar, este año no mas, hay que aprovechar en esto” (Pinto r-i-m-b)

La representación del proyecto de vida en las mujeres que se encuentran en etapas más avanzadas, incorpora la noción de protagonismo, esfuerzo propio y perseverancia. El proyecto de vida aparece en el discurso más como una construcción, que como un anhelo.

“...mi sueño más adelante es poder tener un taller grande y fabricar y tener gente que me trabaje, trabajar con más gente; aprendimos a ahorrar, nunca habíamos tenido un cuenta en el banco, es poca plata, pero estamos pensando que esa plata nos va a servir pa’ los niños po’, eso también debido al mismo proyecto del FOSIS, tuvimos la oportunidad de estar en curso pa’ microempresarios, no vamos a tener un negocio grande, patente o mucha plata, pero queremos irnos por ese la’o...” (Peñalolén u-e-a-b)


Þ Tramo etáreo

La construcción del proyecto de vida tiene, en términos discursivos, una relación estrecha con el tipo de efectos que la intervención psicosocial está generando en las participantes. No se relaciona con la intensidad de esos efectos, que en ambos casos parece ser muy significativo, sino de la forma en que estos efectos de codifican y presentan en el habla femenina.

Como tendencia discursiva general, las mujeres adultas y adultas jóvenes inscriben sus proyectos en el registro del proceso más o menos lógico, que transita por la residencia, el trabajo, el incremento de los ingresos y la educación de los hijos. Desde una perspectiva más organizada de metas secuenciales y programada.

“A juntar. Ahorrar poh. Tengo mi trabajo, tengo mi kiosquito y eso. Ahorrar, ahorrar en la libreta para tener lo que uno desea”(...)“Mi kiosco, mi trabajo de asesora y la fuerza de trabajar yo le pido a Diosito que no me enferme, porque si me enferma ahí estamos mal le digo yo, y la fuerza y las ganas y la alegría para hallar todas las cosas.” (Penco u-s-j-b)

En el habla de las mujeres adultas mayores, el proyecto de vida asume un tono distinto y es esperable que así sea. En ellas, la vida tiene relación con dos grandes ejes. Un deseo de estabilidad y tranquilidad y una proyección de bienestar para la descendencia. Y no podría ser de otra forma en esta etapa del ciclo vital. Hay poco futuro para proyectar y menos energía para invertir. Se trata de dejar un entramado que permita el desarrollo de las nuevas generaciones , y de proveer un mínimo nivel de certidumbre que posibilite la promoción.

“Mire, yo me veo para adelante, cuando yo quiero tener algo, es una obsesión, quiero que el Señor me dé una cocina, tener para mi casa aparte, para mis remedios, y si me quedan días, meses, tener mi quisco lleno, disfrutarlo, porque yo soy feliz atendiendo, converso con la gente, le hago cariño a los niños, y una vez que yo ya esté bien y me muera, yo esto se lo dejo a mi hijo, le dejo a mi hijo todo, para que lo trabaje él, a mi nuera, porque ella se ha mortificado harto”.(Doñihue r-s-m-b)



Þ Desempeño en el Programa

Esta categoría observa alguna relación con la elaboración o presencia de un proyecto de vida. Aunque, en general, el habla de las entrevistadas de mal y buen desempeño en el programa, registra un ejercicio proyectivo personal y familiar que transita por similares propósitos, es posible verificar en el discurso algunas diferencias sobre la posibilidades de materializar esos proyectos y la responsabilidad que le cabe a la mujer en ese proceso de materialización.

Las mujeres de buen desempeño, develan en su reporte la existencia de una ruta más clara que las conduce al cumplimiento de sus proyectos. Además está planteado desde un tono psicológico marcadamente positivo, optimista. Se asume una actitud activa y de protagonismo en el tránsito que implica la concreción de los anhelos: